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Ruta o rutina ¿Cuál es la mejor elección?

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¡Feliz año nuevo! Ya está aquí el 2018 y con él se abre un abanico de posibilidades, oportunidades y nuevas experiencias. El pasado, pasado está y si estás leyendo estas líneas, considérate  afortunado de seguir en este camino que llamamos vida.

Propósitos, buenas intenciones, metas y objetivos están presentes al inicio de cada año, pero, ¿Qué estrategia podemos usar para no regresar a los círculos viciosos? Elige una ruta y no una rutina.  La diferencia entre ambas palabras es sutil, sin embargo te ayudará a entender porqué no has logrado bajar esos kilitos de más, cambiar de trabajo o irte de mochilazo por el mundo.

Mientras que la rutina se centra en adoptar un hábito sin que requiera tener que reflexionar o decidir, es decir, se convierte en un producto de la costumbre; la ruta es un camino predeterminado, conscientemente diseñado para llegar a un destino, es decir, que no sólo la meta cuenta sino la experiencia de haberlo andado.

Así pues, la rutina es útil cuando se usa para aquellas tareas que no requieran re inventarse cada vez. Contrario a la ruta, que nos permite ir descubriendo y experimentando mientras disfrutamos del entorno.

¿Cómo puede esto ayudarme a cumplir con una meta? Haré un ejemplo sencillo como hacer ejercicio: La rutina será útil para levantarse temprano y empezar el día haciendo ejercicio. Tener la ropa deportiva lista desde la noche anterior y preparar un “lunch” nutritivo antes de salir de casa será la costumbre que nos ayudará a desarrollar disciplina.

La ruta será la experiencia que elijamos tener al hacer ejercicio ya sea dentro de un gimnasio o al aire libre no lo conviertas en una rutina. Busca siempre nuevas cosas como integrarte a un grupo que practique lo mismo que tú o cambia de aires de vez en cuando. Convierte tu actividad en placer antes que obligación. No permitas que el día a día se vuelva por completo una rutina que llegue a marcar cada hora de tu día, más bien úsala a tu favor para desarrollar buenos hábitos. Lo demás está por escribirse.

Código Político

Código Político: ¿Y la cultura?

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Por Juan Gómez (@juangomezac)
Director general de Pórtico Online

El estado de Zacatecas está inmerso en una centenaria actividad cultural que trasciende a los gobiernos y que se manifiesta a través de distintas expresiones del arte. Muchos zacatecanos han tenido no solo la visión de preservar y proyectar muchas manifestaciones artísticas o históricas, sino que han sido celosos cuidadores del arte y la cultura.

En este contexto la actividad cultural se institucionaliza a partir del cuatro de diciembre de 1986 cuando el congreso zacatecano aprueba el decreto mediante el cual se crea el Instituto Zacatecano de Cultura “Ramón López Velarde”, a iniciativa del entonces gobernador, Genaro Borrego Estrada.

Han transcurrido 32 años desde la publicación de dicho decreto gubernamental aprobado por la Quincuagésima Segunda legislatura del estado, firmado por el entonces presidente de la Gran Comisión de la cámara de diputados local, José Miguel Falcón Borrego y por los legisladores, Flavio Campos Miramontes y Javier Calzada Vázquez.

De acuerdo al citado decreto el Instituto tiene los siguientes objetivos:

1. Promover, difundir, fomentar, coordinar y desarrollar la actividad cultural en el estado, preservando y rescatando sus valores arqueológicos, artísticos e históricos tradicionales y populares, locales y nacionales. Para acrecentar el conocimiento del patrimonio cultural universal, valorar y ubicar el sentido de identidad y arraigo de los zacatecanos.

¿Qué tanto se han cumplido estos objetivos que dieron vida legal al Instituto Zacatecano de Cultura?

A partir de 1986 se institucionalizó La Semana Cultural con la que siempre se procuró generar actividades de primer nivel nacional, procurando siempre la calidad y buena organización de los eventos.

A través de la Semana Cultural se estimuló la atracción turística en Zacatecas por lo que se consolidó la política de crear museos, espacios que albergan parte de la historia y creatividad de artistas zacatecanos, algunos en vida y otros que nos han legado su sensibilidad a través de sus obras.

Con el cambio de gobierno la Semana Cultural estuvo en riesgo de desaparecer a causa de la rivalidad entre el mandatario saliente, Genaro Borrego y el entrante, Arturo Romo Gutiérrez (1992-1998), pero afortunadamente solo fue una versión que quedó en el imaginario popular.

Cada gobernante le ha impreso su estilo y sensibilidad cultural, incorporando nuevos festivales, ampliando el número de días de lo que hoy es el Festival Cultural o bien, invitando a artistas destacados en el arte nacional.

En ocasiones la dirección del Instituto Zacatecano de Cultura ha virado más hacia lo político que hacia lo cultural, se han generado sospechas de irregularidades administrativas y tráfico de influencia.

Algunos de los museos han sido utilizados para organizar bodas, matrimonios por lo civil, festividades familiares, con lo que se acrecienta la sospecha de que se desvirtúa su esencia como receptáculos de las manifestaciones y bienes culturales y promotores de la cultura universal.

En la actualidad el Instituto Zacatecano de Cultura “Ramón López Velarde” no vive su mejor momento en cuanto a la difusión y promoción de la cultura del estado, puesto que la dirección a cargo de Alfonso Vázquez Sosa, se ha preocupado más por atender viejas rencillas personales y desplazar a promotores culturales.

El Festival de la Oralidad que venía desarrollándose y consolidando una propuesta literaria para el estado fue desplazado, al igual que el Festival Internacional del Folclor. Ambos fueron sustituidos por productos muy distintos a su origen y proyección.

Asimismo la dirección del Instituto inició una serie de cambios administrativos en distintos museos como en el Manuel M. Ponce; en la Ciudadela del Arte; Francisco Goitia; Pedro Coronel y en el teatro Ramón López Velarde.

Naturalmente que la dirección puede hacer los cambios que estime conveniente pero ¿Hacía qué rumbo y con qué criterios?

La actual conducción del Instituto no ha generado una nueva propuesta de la dinámica cultural y menos aún, ha consolidado la calidad que venía siendo una de las preocupaciones de gobiernos anteriores.

El pasado ocho de diciembre de 2016 el gobernador Alejandro Tello Cristerna, le tomó protesta a los nuevos integrantes del Consejo Directivo del IZC entre los que se encuentran: el artista plástico Alfonso López Monreal, Juan Guillermo Zesati Ibarguengoitia (como representante de la sociedad civil), la secretaria de Educación, Gema Mercado Sánchez y la secretaria de la Función Pública, Paula Rey Ortiz Medina, así como el secretario de Finanzas, Jorge Miranda Castro, el músico, Luis Félix Serrano; el presidente de la Junta de Protección y Conservación de Monumentos y Zonas Típicas, Rafael Sánchez Preza; al presidente del Consejo Interino Municipal de Zacatecas, Catarino Martínez Díaz y al secretario de Turismo, Eduardo Yarto.

En aquella Ocasión el gobernador Alejandro Tello Cristerna afirmó que el tema cultural para Zacatecas es prioridad para su administración y que se trabajaría diferente para buscar y generar la unidad entre la comunidad artística local, así como devolver y explotar la vocación cultural de la entidad.

¿Qué tanto se ha avanzado en el logro de estos objetivos?

Mientras tanto ha trascendido la salida del mencionado Consejo de uno de sus integrantes, del artista, Alfonso López Monreal.

Al tiempo.

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Meade salió primero, Anaya segundo, el Bronco después; AMLO ganó

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José Antonio Meade Kuribreña, candidato a la presidencia por la coalición Todos por México, es el primero de los candidatos a la presidencia a reconocer su derrota, esto lo da a conocer  en conferencia de prensa cuatro minutos después del conteo rápido. En esta acción el entonces candidato por PRI, PVEM y PANAL, no es solo acepta la derrota en las urnas en la votación de todos los mexicanos, sino que reconoce el triunfo de su adversario político Andrés Manuel López Obrador y, quien ha sido el constante opositor del PRI por décadas.

Ahora, la decisión de José Antonio Meade para salir y asumir una acción tan consiente lo lleva a rescatar lo más que se pueda de un PRI desgastado y, que no ayudó a realizar una campaña a favor. Esta derrota, para muchos podrá ser el reflejo de un candidato que nunca se identificó con el partido en el poder o, el candidato que nunca hizo lo conveniente para su campaña, pero sí para el partido que lo cobijó.  Lo hecho, es que José Antonio Meade cumplió institucionalmente, cumplió con una elección y cumplió con la democracia. Ahora, la historia lo juzgará.

Ricardo Anaya salió segundo.

A tan solo unos cuantos minutos del anuncio del candidato de la coalición Todos por México, se presenta Ricardo Anaya frente a los medios para hacer lo propio.

Ricardo Anaya, que durante esta campaña ha dejado heridas y susceptibilidades en su propio partido y alrededor, además de una confrontación clara y directa con el Gobierno Federal y el Presidente Enrique Peña Nieto, ahora cumple su parte como el candidato que no fue favorecido en las urnas y reconoce el triunfo de Andrés Manuel López Obrador.

Ahora para Anaya, su futuro continua en el horizonte. Su juventud y capacidades demostradas, solo tendrán que esperar a que las denuncias, acusaciones, videos y resentimientos que dejó en el camino, sea o no comprobadas, pero seguro su carrera política continuará, porque futuro tiene.

Jaime Rodríguez “el bronco”, fue el tercero.

Para muchos pareciera que las candidaturas independientes fueron de “chocolate” y, más aún como se fueron dando y dejando en el camino a los interesados en participar dentro de este concepto. Sin embargo, Jaime Rodríguez, aprovecho su oportunidad y haciendo honor a su sobrenombre “el bronco”, no perdió su estilo hasta el final y logró sumar en sus porcentajes lo que muchos no se esperaban. Reconoce el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, porque al final tendría que hacerlo con el candidato por MORENA o cualquier otro, ya que el nunca tuvo oportunidad real de ganar.

Jaime Rodriguez “el bronco”, regresará a gobernar Nuevo León y buscar reafirmar su liderazgo político.

Lorenzo Cordova, el cuarto en aparecer.

Como Presidente Consejero del INE, Lorenzo Cordova Vianello cumple con el protocolo de su cargo y saliendo avante, en la historia de la transición democrática, felicita a todos los mexicanos y menciona la ventaja que tiene Andrés Manuel López Obrador, en los conteos rápidos; guardando las posturas que el proceso que resguarda.

Lorenzo Cordova, pasará al historia a pesar de señalamientos como el de las expresiones a los indígenas o el intento tecnológico de la elección de candidatos independientes, si en el camino enmendó, a puerto a salvo llegó, por la democracia del país.

Enrique Peña Nieto y el mensaje del Presidente.

Sin perder tiempo, bien editado y después del consejero presidente del INE, el presidente Enrique Peña Nieto realiza su mensaje al país, reconociendo el avance democrático del país. Cabe destacar, escuchar en un par de ocasiones dentro de su discurso mencionar el nombre Andrés Manuel López Obrador, a quien le reconoce su triunfo dentro de la jornada electoral.

La institucional del presidente Enrique Peña Nieto, sigue sostenida en su discurso y cumple dentro de los protocolos electorales y como parte de su trabajo como el ejecutivo del país.

Andrés Manuel López Obrador, el triunfador.

Andrés Manuel López Obrador, el último discurso de la noche, siendo el primer lugar en la votación. Hoy se acaba el luchador, el opositor y el político que siempre ha buscado las causas que desde su visión son injustas para el pueblo. Ahora, reconocido por sus adversarios, es el triunfador en la elección para ser el presidente en el próximo sexenio y, tiene la oportunidad de realizar todo aquello que cree que para los mexicanos será mejor.

Esta noche del primer discurso de Andrés Manuel López Obrador, después de la elección se escucha triunfador y conciliador, le devuelve la atención al presidente Enrique Peña Nieto y reafirma alguna de sus promesas de campaña, “No va habrá gasolinazos” y, remarca el proyecto de la cuarta transformación nacional.

Los mexicanos eligieron en urnas, ahora el trabajo será del próximo presidente y todos los miles de cargos que fueron votaron.

Call to action.

“Benditas redes”: Andrés Manuel López Obrador.

Hoy le toca ganar a la selección mexicana de futbol, para que sigan los festejos

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Panorama Académico

Violencia y Lenguaje

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Por Verónica Murillo Gallegos

¿Puede el lenguaje ejercer violencia sobre cualquiera de nosotros? Quizá la primera respuesta sería que tanto las “malas palabras” como el lenguaje soez son ofensivos porque por lo general expresan cosas negativas, pero si nos percatamos de que en nuestros días cualquiera puede decir lo que quiera (aunque sea por sentir que uno ejerce así su libertad o porque con ello se muestra “auténtico”, a veces en nombre de la libertad de expresión y a veces esgrimiendo una bandera democrática) y hoy es tan común y corriente usar “malas razones”, veremos que ese lenguaje ya casi nunca es agresivo, que casi ha quedado vacío de su significado original, se necesitan ciertas actitudes y tonos de voz para violentar a alguien con ese tipo de palabras; quizá por eso Anthony Burgess eligió crear un nuevo vocabulario que trasmitiera el alma violenta del protagonista de su Naranja mecánica.

Quizá alguien pensará que el lenguaje culto o el lenguaje técnico de alguna disciplina muy especial es negativo porque es excluyente, porque sólo unos pocos pueden entenderlo, porque estar en medio de una conversación que no se entiende o ante un escrito indescifrable produce angustia; pero difícilmente alguien perdería la salud por no comprender ese manual para armar una máquina o un artículo de física cuántica y, después de todo, ante un discurso culto incomprensible siempre está la posibilidad de hacer oídos sordos o, definitivamente, de contraponerse mediante el humor.

Alguna vez escuché a alguien hablar sobre la máxima violencia que implicaba, en aquellos años de conquista y expansión europea, cuando al tocar tierras africanas y americanas los ingleses, españoles y franceses cambiaban el nombre de los nativos y de sus lugares de origen. No entendí entonces el drama de quienes se vieron despojados de su identidad al cambiar de nombre. Dejar de ser, por ejemplo, Tecuichpo Ixcaxochitzin (Flor blanca) la hija de Moctezuma nacida en Tlacopan para pasar a ser Isabel de Moctezuma, nacida en la Nueva España. No se trataba de un sobrenombre, sino de un cambio completo de identidad: Tecuichpo fue obligada, como muchos otros, a adoptar la religión cristiana y a vivir una vida donde su ascendencia por medio de ella dio poder cada uno de los esposos que tuvo, hasta que por fin murió en España, donde todavía hay una casa que presume entre sus muchos apelativos el de Moctezuma.

Algunos escritores contemporáneos hablan también de la “opresión del lenguaje”. George Orwell denunció en su obra la política totalitaria que invertía de manera deliberada el significado de las palabras para implantar una memoria artificial: en su 1984, el ministerio de la verdad era precisamente el encargado de fabricar noticias, de cortar y pegar información e incluso de borrar del pasado a los personajes que en el presente debían desaparecer. No muy lejos se sitúa el lenguaje publicitario, complaciente, persuasivo, que nos vende un candidato político de la misma manera en que nos vende un jabón, como señala Herbert Marcuse, estandarizando el vocabulario y la sintaxis en un discurso que ya todos conocemos pero que no vemos cómo podría ser diferente. La violencia en estos casos es más sutil, pero también más efectiva. Es el lenguaje que engaña, que induce recuerdos y deseos, que vacía a las palabras de su significado: ya sabemos que, en el discurso, todos dicen que harán cosas buenas, en beneficio de los demás, para superar el atraso o hacer más fácil alguna actividad… aunque todos sepamos que nadie va a decir nunca lo contrario. Antes del silencio, esta es la peor violencia: la que miente por el deseo de engañar o la que dice falsedades simplemente por ignorancia. Aquí no le cambian el nombre a alguien: le cambian la percepción de toda la realidad. Después de todo, sin tabúes, sin memoria y sin inteligencia cualquiera puede decir cualquier cosa aunque decir mucho, aunque sea a gritos, no romperá la violencia del silencio.

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