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Ruta o rutina ¿Cuál es la mejor elección?

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¡Feliz año nuevo! Ya está aquí el 2018 y con él se abre un abanico de posibilidades, oportunidades y nuevas experiencias. El pasado, pasado está y si estás leyendo estas líneas, considérate  afortunado de seguir en este camino que llamamos vida.

Propósitos, buenas intenciones, metas y objetivos están presentes al inicio de cada año, pero, ¿Qué estrategia podemos usar para no regresar a los círculos viciosos? Elige una ruta y no una rutina.  La diferencia entre ambas palabras es sutil, sin embargo te ayudará a entender porqué no has logrado bajar esos kilitos de más, cambiar de trabajo o irte de mochilazo por el mundo.

Mientras que la rutina se centra en adoptar un hábito sin que requiera tener que reflexionar o decidir, es decir, se convierte en un producto de la costumbre; la ruta es un camino predeterminado, conscientemente diseñado para llegar a un destino, es decir, que no sólo la meta cuenta sino la experiencia de haberlo andado.

Así pues, la rutina es útil cuando se usa para aquellas tareas que no requieran re inventarse cada vez. Contrario a la ruta, que nos permite ir descubriendo y experimentando mientras disfrutamos del entorno.

¿Cómo puede esto ayudarme a cumplir con una meta? Haré un ejemplo sencillo como hacer ejercicio: La rutina será útil para levantarse temprano y empezar el día haciendo ejercicio. Tener la ropa deportiva lista desde la noche anterior y preparar un “lunch” nutritivo antes de salir de casa será la costumbre que nos ayudará a desarrollar disciplina.

La ruta será la experiencia que elijamos tener al hacer ejercicio ya sea dentro de un gimnasio o al aire libre no lo conviertas en una rutina. Busca siempre nuevas cosas como integrarte a un grupo que practique lo mismo que tú o cambia de aires de vez en cuando. Convierte tu actividad en placer antes que obligación. No permitas que el día a día se vuelva por completo una rutina que llegue a marcar cada hora de tu día, más bien úsala a tu favor para desarrollar buenos hábitos. Lo demás está por escribirse.

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Panorama Académico

Violencia y Lenguaje

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Por Verónica Murillo Gallegos

¿Puede el lenguaje ejercer violencia sobre cualquiera de nosotros? Quizá la primera respuesta sería que tanto las “malas palabras” como el lenguaje soez son ofensivos porque por lo general expresan cosas negativas, pero si nos percatamos de que en nuestros días cualquiera puede decir lo que quiera (aunque sea por sentir que uno ejerce así su libertad o porque con ello se muestra “auténtico”, a veces en nombre de la libertad de expresión y a veces esgrimiendo una bandera democrática) y hoy es tan común y corriente usar “malas razones”, veremos que ese lenguaje ya casi nunca es agresivo, que casi ha quedado vacío de su significado original, se necesitan ciertas actitudes y tonos de voz para violentar a alguien con ese tipo de palabras; quizá por eso Anthony Burgess eligió crear un nuevo vocabulario que trasmitiera el alma violenta del protagonista de su Naranja mecánica.

Quizá alguien pensará que el lenguaje culto o el lenguaje técnico de alguna disciplina muy especial es negativo porque es excluyente, porque sólo unos pocos pueden entenderlo, porque estar en medio de una conversación que no se entiende o ante un escrito indescifrable produce angustia; pero difícilmente alguien perdería la salud por no comprender ese manual para armar una máquina o un artículo de física cuántica y, después de todo, ante un discurso culto incomprensible siempre está la posibilidad de hacer oídos sordos o, definitivamente, de contraponerse mediante el humor.

Alguna vez escuché a alguien hablar sobre la máxima violencia que implicaba, en aquellos años de conquista y expansión europea, cuando al tocar tierras africanas y americanas los ingleses, españoles y franceses cambiaban el nombre de los nativos y de sus lugares de origen. No entendí entonces el drama de quienes se vieron despojados de su identidad al cambiar de nombre. Dejar de ser, por ejemplo, Tecuichpo Ixcaxochitzin (Flor blanca) la hija de Moctezuma nacida en Tlacopan para pasar a ser Isabel de Moctezuma, nacida en la Nueva España. No se trataba de un sobrenombre, sino de un cambio completo de identidad: Tecuichpo fue obligada, como muchos otros, a adoptar la religión cristiana y a vivir una vida donde su ascendencia por medio de ella dio poder cada uno de los esposos que tuvo, hasta que por fin murió en España, donde todavía hay una casa que presume entre sus muchos apelativos el de Moctezuma.

Algunos escritores contemporáneos hablan también de la “opresión del lenguaje”. George Orwell denunció en su obra la política totalitaria que invertía de manera deliberada el significado de las palabras para implantar una memoria artificial: en su 1984, el ministerio de la verdad era precisamente el encargado de fabricar noticias, de cortar y pegar información e incluso de borrar del pasado a los personajes que en el presente debían desaparecer. No muy lejos se sitúa el lenguaje publicitario, complaciente, persuasivo, que nos vende un candidato político de la misma manera en que nos vende un jabón, como señala Herbert Marcuse, estandarizando el vocabulario y la sintaxis en un discurso que ya todos conocemos pero que no vemos cómo podría ser diferente. La violencia en estos casos es más sutil, pero también más efectiva. Es el lenguaje que engaña, que induce recuerdos y deseos, que vacía a las palabras de su significado: ya sabemos que, en el discurso, todos dicen que harán cosas buenas, en beneficio de los demás, para superar el atraso o hacer más fácil alguna actividad… aunque todos sepamos que nadie va a decir nunca lo contrario. Antes del silencio, esta es la peor violencia: la que miente por el deseo de engañar o la que dice falsedades simplemente por ignorancia. Aquí no le cambian el nombre a alguien: le cambian la percepción de toda la realidad. Después de todo, sin tabúes, sin memoria y sin inteligencia cualquiera puede decir cualquier cosa aunque decir mucho, aunque sea a gritos, no romperá la violencia del silencio.

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En salud materna, la mejor acción es la prevención

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La Secretaría de Salud del estado de Querétaro informa sobre la importancia de disminuir la mortalidad materna y perinatal, tomando en cuenta que es una prioridad a nivel mundial, establecida dentro los primeros cinco Objetivos de Desarrollo Sostenible, impulsados por la Organización de las Naciones Unidas.

Por lo anterior, el 24 de marzo de 2016 se publicó en el Diario Oficial de la Federación, el Decreto Presidencial, por el que se establece el 9 de mayo como Día Nacional de la Salud Materna y Perinatal, con el objeto de reforzar las acciones que permitan vigilar el desarrollo del embarazo, la atención del parto y del puerperio; así como del recién nacido.

Antes del nacimiento, la atención pregestacional y prenatal desde etapas tempranas es primordial. Factores como desnutrición, tabaquismo, infecciones de transmisión sexual, diabetes, sobrepeso, obesidad, hipertensión, hipotiroidismo entre otras, pueden ser atendidas y controladas para evitar complicaciones y fallecimientos; por ello, la atención efectiva e integral debe iniciar antes de la semana 9 de gestación para identificar de manera temprana los factores de riesgo, favorecer el seguimiento del embarazo de bajo riesgo y organizar las intervenciones de atención.

Otra estrategia para la disminución de esta problemática es la promoción y sensibilización del consumo de ácido fólico desde la etapa pregestacional a mujeres en edad fértil, con el objetivo de prevenir defectos al nacimiento.
La práctica de la lactancia materna es otra manera eficaz para mejorar significativamente la salud, el desarrollo y la supervivencia de la persona recién nacida, lactantes, niñas y niños; y contribuir a mejorar la salud y el bienestar de las madres.

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Panorama Académico

Cinco de mayo: La celebración binacional

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Por Víctor Manuel Chávez Ríos

El cinco de mayo de 1862 se llevó a cabo una batalla que desencadenaría un sitio que duraría un poco más de un año, en esta fecha el ejército mexicano al mando del general Ignacio Zaragoza enfrentó al ejército francés de Napoleón III. el resultado fue el triunfo de los soldados mexicanos fortificados en el cerro de Guadalupe, en las inmediaciones de la ciudad de Puebla de los Ángeles.

Desde enero de 1862 las tropas inglesa y francesas desembarcaron en el puerto de Veracruz para presionar al gobierno republicano de Juárez a pagar la deuda con ambos países europeos, pero esto fue solamente la fachada para auspiciar los ímpetus de expansión del segundo imperio francés y así implantar su influencia en territorio americano en alianza con el grupo político denominado conservador.

A finales de marzo los ingleses se retiraron del territorio mexicano al ver que la deuda era impagable, los franceses permanecieron en Veracruz y cuando los conservadores lograron establecer un punto de control en Córdova Veracruz y posibilitaron el avance de las tropas galas.

El primer escarceo militar entre ambos bandos fue el 19 de abril de 1862, a partir de ese momento los mexicanos trataron infructuosamente detener el avance de las tropas francesas, pero la ventaja estratégica favoreció a los europeos. Los mexicanos se pertrecharon en el fuerte de Loreto, ubicado en una fortificación natural denominada cerro de Guadalupe.

El ejército mexicano que trataba de impedir la toma de la ciudad de Puebla de los Ángeles estaba conformado por 4,000 hombres y estaban al mando del general Ignacio Zaragoza, la importancia estratégica de este lugar residía en ser el último punto estratégico antes de llegar a la ciudad de México.

La batalla por Puebla inició a las once de la mañana y durante casi siete horas los mexicanos impidieron el paso de los franceses que avanzaban en una pendiente hacia arriba que los dejaba en desventaja, un poco antes de las seis de la tarde se desencadenó una tormenta que incluyó granizo, elemento que aumentó la dificultad de los franceses, quienes atacados por una lluvia de fuego y agua se retiraron.

En los Estados Unidos la celebración de esta fecha es más importante que la del inicio de la independencia en septiembre, para los ciudadanos de ascendencia mexicana o mexicanos inmigrantes este día representa la celebración más relevante de la nación chicana porque el general Ignacio Zaragoza nació el 24 de marzo de 1829   en Ciudad Presidio (hoy Goliad, Texas) localizada en Bahía del Espíritu Santo.

Ignacio Zaragoza Seguin, nació en el territorio texano, pero se formó y educó en el norte de México, de manera intermitente, ya que su padre era militar, entre los estados de Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León y él se enorgullecía de ser mexicano. Sin embargo, a su muerte prematura por Tifo, en septiembre de 1862, el mismo año de la batalla en cuestión. En las lejanas tierras del norte surgió el mito del texano capaz de vencer al ejército francés, emparentado por parte de madre, con uno de los independentistas texanos de la guerra de 1836: Juan José Erasmo Seguin

En México el acontecimiento ha sido un motivo ideal para la construcción del nacionalismo del siglo XIX mexicano y significó un hito el vencer al ejercito del segundo imperio francés para convertirse así, durante muchos años, en una fecha significativa para alentar el patriotismo, al grado de fijar esta fecha cívica en el siglo XX para que los conscriptos del Servicio Militar Nacional juraran fidelidad a su bandera tricolor mexicana.

A finales del siglo XX y con el ingreso de México a diferentes tratados de libre comercio, tanto de Europa como de América se fueron minimizando estas fechas por considerar que afectaban las relaciones con esos países que el pasado se había entrado en conflicto, el asueto para conmemorarlas debidamente, como parte de cultura mexicana que nos distingue frente al mundo globalizado se fue diluyendo hasta perderse.

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